Cuando programamos un láser CO₂ fraccionado, te pedimos que imagines la piel como una tela con dos planos importantes: la epidermis, que protege por fuera, y la dermis, que da sostén gracias al colágeno. El CO₂ trabaja justo donde interesa: crea microzonas térmicas controladas en la dermis para que tu propio cuerpo fabrique colágeno nuevo y reorganice el que ya tenías. El resultado visible no es un “efecto flash”, sino una mejora progresiva y acumulativa: superficie más lisa, menos marcas y mejor firmeza.
Qué le ocurre a tu piel tras el láser CO₂ (y por eso se ve mejor)
Durante la sesión, la energía del láser es absorbida por el agua de las células más superficiales. Esa energía cumple un doble objetivo:
- Un efecto ablativo muy preciso que “nivela” irregularidades superficiales (rugosidad, porosidad, manchas finas, marcas).
- Un efecto térmico en dermis que “despierta” a los fibroblastos para fabricar colágeno y elastina. Es la parte que aporta el “efecto lifting” natural con el paso de las semanas.
Dicho de otra forma: primero pulimos la capa externa, después reforzamos la estructura interna. Por eso la piel se percibe más lisa, más uniforme y con mejor sostén.
Cómo se ve la piel por zonas (cara, cuello, escote, abdomen, manos… y vulva)
En cara, cuello y escote, lo habitual es que los primeros días notes enrojecimiento y una sensación de calor suave que va cediendo. La textura “áspera” inicial se debe a la renovación de la capa superficial; al desprenderse, deja paso a una piel más homogénea. En manos y abdomen ocurre algo parecido: a medida que la dermis reorganiza su colágeno, las arrugas finas y la flacidez leve se suavizan.
En la piel vulvar (labios mayores) —que también es piel— el comportamiento es el mismo, con un matiz: hay más receptores del dolor térmico, así que te preparamos con anestesia tópica. En mujeres posmenopáusicas, donde la caída de estrógenos favorece la flacidez, el CO₂ aporta calidad de tejido y mejor aspecto; además, lo usamos como apoyo en rejuvenecimiento vulvar y en indicaciones seleccionadas como liquen escleroso, siempre con seguimiento estrecho.

Cronología realista: del día 0 a los 3 meses
- Día 0–1. Piel enrojecida, sensación de “sol fuerte” y calor leve. En vulva, ese calor puede ser más evidente las primeras horas; ocasionalmente aparece escozor en el introito que remite en ~2 horas.
- Días 2–5. La superficie se siente tensa/áspera mientras se renueva; el enrojecimiento baja. Empiezas a ver la textura más regular.
- Semana 2–4. La piel se homogeneiza en tono y brillo. En marcas finas y poro, ya notas alivio visual.
- Semana 8–12. Llega lo más agradecido: el colágeno maduro. Se consolida la firmeza y el “efecto buena cara” deja de ser puntual para volverse constante.
(Si tratamos cicatrices —acné, episiotomía—, solemos programar varias sesiones; los cambios son sumatorios.)
Indicaciones habituales (y por qué ahí el CO₂ tiene sentido)
Hablamos juntas en consulta y decidimos si suma para ti en: arrugas finas, manchas solares, textura áspera/escamosa, cicatrices de acné, estrías y cicatrices retraídas (incluida episiotomía). En estos casos, el “pulido + colágeno” aborda superficie y estructura a la vez, que es donde otras técnicas se quedan cortas.
Cuidados después del láser CO₂ (para que la piel quede como debe)
Al terminar, aplicamos crema regeneradora oclusiva ligera y te pedimos mantenerla 5–7 días con capas finas, mañana y noche. En piel vulvar, si aparece molestia más intensa de lo esperado, pautamos de forma personalizada un dermocorticoide tópico 1–2 días (por ejemplo, betametasona 0,05 %) para cortar la sensación y favorecer la paz tisular.
Durante la primera semana preferimos baja fricción y cero inmersión: sin piscina, sin baños largos, sin sauna/vapor; deporte intenso, mejor a partir del día 5–7 cuando la superficie esté cerrada y cómoda. En higiene, agua tibia, secado a toques y cero perfumes/ácidos los primeros días. Con esto, ayudas a que la piel cierre bien por fuera y fabrique lo que necesita por dentro.
¿Qué pasa con las manchas, arrugas y flacidez?
- Manchas y textura. El efecto ablativo superficial atenúa discromías finas y rugosidad; no es magia instantánea, pero uniforma.
- Arrugas. Las superficiales responden pronto; las dinámicas profundas requieren combinar con otras terapias (lo valoramos juntas).
- Flacidez leve. La mejora tarda porque depende del colágeno: cuando llega, se nota en el contorno y en la calidad al tacto.
¿Cuántas sesiones necesitas y cada cuánto?
Trabajamos en ciclos. Muchas pacientes hacen 2–3 sesiones separadas por 4–6 semanas según la indicación y la tolerancia. En vulva y cicatrices ajustamos la energía y el intervalo a tu evolución. Si la piel parte de muy castigada, planificamos mantenimiento anual para no perder lo ganado.
Señales normales vs señales de alerta
Esperamos enrojecimiento, calor leve y tensión superficial los primeros días. Lo no esperable (and lo que nos interesa ver enseguida) es dolor que no cede, sangrado llamativo, secreción con mal olor o fiebre. Tenernos cerca para dudas pequeñas es parte del tratamiento: te contestamos y, si hace falta, te vemos.
En una frase
El láser CO₂ deja la piel mejor organizada por dentro y más lisa por fuera. Primero notas calma y textura; después, firmeza. Con cuidados sencillos la primera semana, el resultado se consolida entre las semanas 8 y 12.